Fe en Maestro
Fe en el maestro, mayo de 2007
El maestro me indica dormirme
y, a su señal, despertar. Me acuesto en el suelo, y, cuando él lo ordena, me
levanto. —El problema es que no llegué a dormirme—le digo.—Tenés que tener una
fe suficiente en el maestro —responde, y, tras advertir mis titubeos, me ordena
que me vaya.—¡No! —protesto, con la idea de convencerlo de mi firme dedicación
y voluntad de aprender. Pero en seguida recuerdo un consejo de Buda sobre no
depender de ningún maestro, sólo de mis propias experiencias, y me
contengo. Me vuelco a la introspección. Trato de sentir la zona de la cabeza
donde se ubica el chakra ajna, detrás del entrecejo, relajando el cuerpo al
mismo tiempo.
Entonces sé que lo sé: Ya
estoy en sueño lúcido.
Activador: Introspección, vipassana, relajación, fe en el maestro.
Estoy parado, brazos caídos, ojos cerrados. En las manos tengo una sombrilla cerrada. La suelto, con la idea de abandonar todo y centrarme únicamente en las sensaciones de mi cuerpo. Abro los ojos. Veo una pared blanca frente a mí, a unos 40 cm. Se prolonga a mi derecha y a la altura de mi hombro izquierdo dobla, alejándose. Observo detenidamente el ángulo, que tiene pequeñas depresiones.
“Esto es como la Matrix”, pienso. “Lo importante es saber que esa pared no existe.” Cruza mi mente la situación del niño lama y su expresión “La cuchara no existe" ante Neo, en el consultorio de la Vidente.
Activador: Introspección, vipassana, relajación, fe en el maestro.
Estoy parado, brazos caídos, ojos cerrados. En las manos tengo una sombrilla cerrada. La suelto, con la idea de abandonar todo y centrarme únicamente en las sensaciones de mi cuerpo. Abro los ojos. Veo una pared blanca frente a mí, a unos 40 cm. Se prolonga a mi derecha y a la altura de mi hombro izquierdo dobla, alejándose. Observo detenidamente el ángulo, que tiene pequeñas depresiones.
“Esto es como la Matrix”, pienso. “Lo importante es saber que esa pared no existe.” Cruza mi mente la situación del niño lama y su expresión “La cuchara no existe" ante Neo, en el consultorio de la Vidente.
Mi cuerpo se inclina
lentamente hacia delante. Golpeará mi frente contra la pared, pero tengo muy
decidido no hacer caso de ello. Efectivamente, sigo cayendo hacia adelante,
introduciéndome la cabeza en la pared, que no me ofrece ninguna resistencia. Ya
casi totalmente dentro de la pared y pierdo conciencia espacial. Estoy muy
atento a no preocuparme, no perder la relajación y calma. El proceso se
revierte y quedo nuevamente de pie frente a la pared, pensando qué hacer.
Aparece una mujer. Nos miramos y su sonrisa se vuelve tan siniestra que me
resulta intolerable. Nos separan escasos centímetros. Despierto.
Desactivador: Esfuerzo de control del miedo ante percepción siniestra
Tengo los ojos cerrados, y sigo luchando por el dominio del miedo. Me asalta la idea de lo que pasaría si abriera los ojos y la siguiera viendo. Pero la habitación está vacía (aparentemente).
Desactivador: Esfuerzo de control del miedo ante percepción siniestra
Tengo los ojos cerrados, y sigo luchando por el dominio del miedo. Me asalta la idea de lo que pasaría si abriera los ojos y la siguiera viendo. Pero la habitación está vacía (aparentemente).

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