Ecuanimidad Escalera
Me persigue un “familiar” que, por algún motivo, quiere atacarme. De
pronto me digo: “No tengo por qué huir, estoy soñando”. Sobreviene la
acostumbrada sensación de cambio energético e incremento de la intensidad que
acompaña a la Percatación. A continuación intento subir volando al ras de una
escalera de mármol que está delante.
Desplazarme volando es una forma no sólo de saber que estoy soñando
(proyectado), sino también de actuar en
consecuencia].
Pero el “familiar”, poniendo un pie
en mi espalda, me aplasta contra los escalones y quedo atrapado [Como dice
Castaneda, es muy frecuente que seres extrafísicos asediadores (“voladores” en
su terminología) asuman la forma de personas cercanas]. Experimento dudas entre
resistirme y asustarme, o simplemente quedarme tranquilo, ocupándome tan sólo
de permanecer ecuánime. Triunfa la segunda actitud. Me hunde en los escalones
el aumento de presión por parte de la entidad. No puedo respirar ahí. Pero
persisto en la calma, aceptándolo todo y preparado incluso para la muerte si
viniera. Como resultado, de pronto puedo respirar muy profundamente y eso,
sumado a la profunda relajación alcanzada, me da un gran placer. Me ocupo ahora
de no apegarme. Despierto y abro los ojos: Hay una ventana debajo de mí, que no
sé cómo apareció. De a poco voy recobrando la orientación y la sensación de
gravedad y descubro que estoy acostado boca arriba en mi cuarto y que la
ventana no está abajo, sino arriba. Mi cuerpo astral había estado boca abajo
durante un rato y por eso al despertar pensé que lo que veía estaba arriba.
Pero mi cuerpo físico estaba boca arriba.
Observaciones: Cuatro acontecimientos favorables se sucedieron: 1) Reconocer mi estado onírico y dejar de escapar; 2) Volar en lugar de caminar, como forma de acción acorde a la conciencia de mi condición; 3) El triunfo de la actitud de cultivo de ecuanimidad frente al miedo y la resistencia; 4) El intento de no apegarme a la sensación placentera.
Desperté en estado de paz y energía.
Observaciones: Cuatro acontecimientos favorables se sucedieron: 1) Reconocer mi estado onírico y dejar de escapar; 2) Volar en lugar de caminar, como forma de acción acorde a la conciencia de mi condición; 3) El triunfo de la actitud de cultivo de ecuanimidad frente al miedo y la resistencia; 4) El intento de no apegarme a la sensación placentera.
Desperté en estado de paz y energía.

Comentarios