Salida lateral
Salida
directa por deslizamiento hacia el costado
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Antecedentes: dieta
de poca sal y azúcar y mucha meditación. Pernocto en un lugar no habitual, de
visita en casa de un primo, en Rosario.
El sol me despierta
muy temprano. Voy al jardín a tocar un rato la quena y luego medito hasta
alcanzar mucha tranquilidad y conciencia de mis sensaciones, que incluyen
mucho flujo de vibraciones y sonidos agudos.
Me acuesto de
nuevo. Busco instalar el estado vibracional. La energía se mueve muy
marcadamente de arriba abajo y viceversa.
En cierto momento
percibo que la energía describe un círculo. Entonces la hago girar. [Recuerdo
la meta de “Hacer girar la luz” mencionada en El Secreto de la
Flor de Oro]. Antes de eso, al enviarla más allá de los límites de mi
cuerpo, trato de deslizarme por esas zonas cubiertas por mi energía.
Muevo las piernas
como pedaleando. Y también los brazos, como remando. Me surge la duda de si
lo estaré haciendo o no con mi cuerpo físico. Justo aparece mi primo y
percibo que me dice: “Moviste las piernas”. Entonces quiero responderle pero
no puedo mover la boca (la llamada “catalepsia proyectiva”). Percibo que
dice: “tranquilo”, y se va (aunque luego me contó que sí estuvo un segundo,
pero sin decir nada).
Entonces sigo con
esos movimientos y, súbitamente, me deslizo hacia el costado y caigo al
suelo. Siento algo de temor pero, recordando la actitud correcta me digo
“Excelente”. Quedo en el suelo, en posición p
erpendicular a la cama.
Recuerdo la intención
que tenía de comprobar la existencia del cordón de plata, siguiendo la
consigna de investigar más mi cuerpo que había aparecido en una proyección
anterior reciente. Llevo las manos a la nuca, con cierta dificultad porque
estoy boca arriba sobre el suelo.
Cuando mis manos
quedan a la altura del cuello, siento una presión muy fuerte en la garganta e
involuntariamente vuelvo al cuerpo físico.
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