La mano que ayuda

La mano que ayuda y se desvanece al final, 5 de diciembre de 2010

Estoy en la vereda de mi casa. Toco el timbre del portero eléctrico, llamando al centro Urkumanta. Entonces me doy cuenta de que eso no tiene sentido. Para colmo, he tocado el timbre de la vecina. Me meto en mi puerta. Oigo que dicen: "¿Sí?” desde la casa de al lado, que tiene la puerta abierta. Me quedo oculto. Ante la incongruencia de lo hecho me doy cuenta de que estoy soñando.
Activador: Reconocimiento del signo de sueño: querer llamar por teléfono a través de un portero eléctrico
Me digo “estoy proyectado”. Entonces me lanzo hacia delante, a volar, independientemente de los obstáculos que hubiere, y concentrado especialmente en percibir mi cuerpo más que las impresiones visuales del entorno. Me doy cuenta de que hace rato que no percibo las cosas con nitidez como en antiguos sueños lúcidos, y que es porque yo mismo me restrinjo mirar con detalle. Más allá de la escalera hay una puerta de vidrio que atravieso y luego atravieso una pared. Estoy en la calle. Aparece un amigo que me dice que su padre se cayó, que ésa es la sorpresa. Le pregunto si él está en sueño lúcido o está despierto. Pero me acuerdo de que esa pregunta no tiene sentido, porque si yo estoy soñando él no puede estar despierto (razonamiento que me parece lógico en ese momento).  Me doy cuenta de que abundo mucho en mis cosas, y cambio de actitud: Pregunto a mi amigo qué me estaba diciendo. Pero aparece mi novia y dice que debo hacer prácticas “de lucidez”. Entonces estoy parado sobre una cama y me lanzo a volar. Atravieso otra vez una pared. Después de eso estoy en un cuarto. Estoy de pie y juego a inclinar mi cuerpo hacia un lado y otro, y volver a la base, como uno de esos muñecos de base de arena, que nunca cae, a pesar de inclinarse hasta tocar el suelo. Incluso doy vueltas inclinado unos 45 grados, sin mover los pies que permanecen en el mismo lugar. Me digo: “pensar que hago esto desde hace tanto tiempo en sueño lúcido. El problema es que después no me acuerdo”. Luego caigo boca abajo, pero no me asusto. Me concentro en sentir mi cuerpo. Caigo por dentro de una estructura de mampostería, atravesándola. Quedo cabeza abajo, flotando entre la mampostería. Luego hablo. Digo: “estoy hablando en sueño lúcido. Hace mucho que no lo hacía”. Me pregunto si mi novia escuchará mis palabras. Si me oirá hablar dormido. Pero aparezco en mi cuerpo físico, aunque con un estado vibratorio altísimo. Entonces, dada la posición de mi mandíbula contra la almohada (estoy boca abajo), me doy cuenta de que no había movido mi mandíbula física. Espero a que disminuya el estado vibratorio, tratando de no asustarme ni resistirme. Siento como si me atravesara una fuerte corriente eléctrica. Me asusto. Escucho suspiros fuertes, como de moribundo. Los debo haber hecho yo, pero sólo los he escuchado, no he sido consciente de emitirlos. Una mujer se me acerca por la espalda, y me da instrucciones. Me dice que le permita ayudarme de tal y tal manera, que consiste un poco en confiar y no defenderme de ella. Parece sugerirme energéticamente que es mi novia, pero desconfío, y no me entrego. Sin embargo, me da la mano. Oprimiendo esa mano logro llegar un poco más a mi cuerpo físico. La mano no se disuelve, sigue sólida. “Entonces era mi novia nomás”, pienso. Pero todavía vibro. Sigo apretando. Entonces se "reconfigura" el entorno, siento como si atravesara un torbellino, y ahora sí entro más a la realidad material. La mano se disuelve. Estoy despierto. Ella estaba durmiendo lejos, en el otro borde de la cama. No sabía nada del asunto cuando le conté.
Desactivador: recuperación de frecuencia vibratoria más densa

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando la piedra abraza la pendiente

El Teléfono Semántico: un juego de lenguaje creado en 1991 por Martín Garrofe

When the Stone Embraces the Slope