Constitución del cuerpo onírico

Constitución del cuerpo onírico más allá de la percatación, marzo de 2008

Estoy sentado ante un pizarrón, en una sala amplia. De pronto decido que, dado que veo mis manos, podría “constituir mi cuerpo onírico”. Es decir, pasar a sueño lúcido.
Activador: Idea de constituir mi cuerpo onírico”
(Es llamativa la frecuencia con la que aparece la lucidez al soñar con ámbitos académicos. Waldo Vieira testifica que hay muchísimos “cursos extrafísicos” en los que se enseña sobre estos temas. Mi experiencia onírica y de proyecciones avala esta aseveración).
Observo mis manos, elevando los brazos frente a mi mirada, diciéndome que ése no es mi cuerpo de vigilia, el cual se halla en la cama. “Esta vez constituí directamente mi cuerpo onírico, en lugar de percatarme, como método para llegar al sueño lúcido. Es una buena forma que puedo usar de ahora en adelante”, pienso entusiasmado. Luego dudo un momento acerca de si no será mejor quedarme sentado nomás, y buscar otros dos objetos a efectos de ejecutar la secuencia de observación alternativa de cuatro elementos y fijar así el ambiente onírico (como recomienda Castaneda). Pero predomina la misión de constituir totalmente mi cuerpo onírico. Intento pararme. Siento un gran esfuerzo en los tobillos y la parte trasera de las piernas. Esa sensación me remite a mi cuerpo en la cama, y al percibirlo, despierto.
Desactivador: percepción de mi cuerpo físico
Me siento pleno de energía.

Quiero destacar también la convergencia que a veces ocurre entre los grados de Lucidez acerca de la condición (estar despierto, estar soñando, estar proyectado, etc.) y los grados de percepción del propio cuerpo. (desde casi no tener consciencia (luminosa) de nuestras sensaciones hasta ser conscientes en alto grado de las sensaciones que experimentamos en nuestros cuerpos sutiles). Este elemento me parece muy importante, ya que considero que uno de los principales condicionantes de nuestra confusión situacional (para Viera en el sueño ordinario somos “parapsicóticos evolutivos”) es la tendencia no querer sentir. Invertir esta tendencia se corresponde con un incremento de nuestra lucidez.

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