La mentira

La mentira de una situación, marzo de 2008

Súbitamente me digo, sobre lo que pasa, que “es mentira”. Desde allí crece la conciencia de que “estoy soñando”. Pasar de una idea a la otra me cuesta esfuerzo de concentración. Llego así a una Decisión-Percatación, mientras experimento una vibración que me recorre la espina. 
Activador: Reconocimiento del carácter "mentiroso” de una situación
Estoy arrodillado y me duele la rótula derecha al contacto con el suelo. Se me ocurre que, dado que mi cuerpo de vigilia (o físico) está en la cama, el dolor no es necesario. Intento sin éxito que desaparezca. Aparece una solución más “natural”. Simplemente me incorporo y se suprime (en ese momento no conocía sobre la meditación vipassana). Me observo las manos. Son negras y pequeñas como las de un niño. Me propongo elevarme y atravesar el techo, para ir a la terraza, y salir volando por la esquina, tarea que tenía prevista desde antes. Me elevo pero, al estar a punto de tocar el techo, me despierto en otro sueño, sin lucidez. Dos veces más se repite la secuencia en la que descubro que la situación es “mentira” y me percato. En una de esas ocasiones, ya lúcido, estoy con alguien que tiene un cuchillo y le sugiero que me lo clave para constatar que no habito mi cuerpo físico y por ello soy inmune. Doy una rápida contraorden ante el temor de estar equivocado. Despierto a la vigilia.
Desactivador: Miedo
 
SOBRE LA MENTIRA: Es llamativo el término “mentira” aplicado a la situación de mi sueño. Porque implica un ocultamiento voluntario de una verdad. Ya otras experiencias me habían hecho suponer que, en realidad, siempre sé que estoy soñando, en alguna parte de mí. Pero me miento al respecto. Y por eso la conciencia de estar soñando (que define a un Sueño Lúcido) involucra claramente una Decisión. La idea de que “quiero Percatarme pero no puedo” se pone en cuestión aquí. Aparece en cambio la Responsabilidad de asumir que, por un lado quiero percatarme, pero por otro lado no. Esa responsabilidad que implica hacerme cargo de la totalidad de mi ser, sin identificarme con una sola parte. En este sueño tan especial se alternan tres veces dos “partes” de mí mismo: el que se cree la mentira y el que la descubre. Para sostener este último lugar necesito un esfuerzo de concentración. No obstante, estoy seguro de que, mientras más integrado esté, más cerca estaré de que habitar la verdad no demande el menor esfuerzo.
 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando la piedra abraza la pendiente

El Teléfono Semántico: un juego de lenguaje creado en 1991 por Martín Garrofe

When the Stone Embraces the Slope