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Atenuación de la eficacia

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Sobre la atenuación de la eficacia de las técnicas            Al ir avanzando en el camino de la lucidez en sueños y proyecciones suele ocurrir que, tras obtener muy buenos resultados con ciertas técnicas, experimentamos la atenuación de su eficacia.  Esto se debe a que las técnicas no reemplazan al progreso en el desarrollo de las virtudes necesarias en el proceso espiritual. El sueño lúcido es un camino. Y, como tal, nos conduce a un sitio, en el que no hay forma de permanecer si no nos hacemos aptos. Es liviano y sutil. El peso y la densidad no son características afines. El peso es el apego, el ego, los vicios. La liviandad son las virtudes. Esa parte pesada no quiere despertar a la conciencia de nuestra condición. Y muchas veces creemos que no nos pertenece. Permanece en sombra para nosotros cuando nos decimos algo por el estilo de “quiero, pero no puedo; lo intento, más no lo logro”. Hay una verdad más profunda: Queremos, pero tam...

Volar nadando

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Un ajuste técnico que dio resultado (y volar nadando) En sueños, creía que estaba despierto en la cama. Practiqué la movilización básica de la energía, con una pequeña variación, consistente en subir y bajar la energía por las piernas hasta los pies, alternadamente, pero esta vez con el ajuste técnico de hacerlo sólo por la superficie.  Parece que eso facilitó el desplazamiento de mi cuerpo astral o psicosoma, porque sentí que iba más allá de los límites de mi cuerpo físico. Entonces, recordando el efecto estabilizador de las “marchas de poder”, continué así, dando pasos en el aire (porque me encontraba horizontal) de forma sistemática. De pronto siento un giro de la atracción gravitatoria, dado que ahora me siento en posición vertical. Camino un poco así, de forma algo robótica. (aquí sobreviene una secuencia en la que bailo tango con una presencia femenina espiritual que no veo). Decido volar, sabiendo que me encuentro ya totalmente fuera de mi cuerpo físico. Como no ...

Silueta detrás de la puerta

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  Silueta detrás de la puerta Era una silueta Que detrás de la puerta miraba al sol. Su cabeza repleta De recuerdos que nadie recordó. Pero les daba importancia Recuerdos de su infancia. ¿Por qué les doy tanta importancia - se decía- Si son recuerdos, son pasado en mi vida? Y atinó a pensar: Lo que yo recuerdo, ¿dónde está? Silueta detrás de la puerta No sigas pensando esas cosas porque puede ser Que si sigues pensando eso Arribes con tu pensamiento a alguna verdad La silueta pensaba Y la noche venía apareciendo. El cielo se nublaba Y la puerta se iba obscureciendo. Y se acordó del día En que soñó el futuro Y se acordó, pero ese ya no era su sueño El otro tipo, el del pasado, era su dueño Y atinó a gritar Hombre del pasado ¿dónde estás? Te ofrezco un cambio urgente Quisiera tener tu anhelo del futuro A cambio tendrás mi nostalgia Del presente tuyo.

Salida lateral

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Salida directa por deslizamiento hacia el costado Antecedentes: dieta de poca sal y azúcar y mucha meditación. Pernocto en un lugar no habitual, de visita en casa de un primo, en Rosario. El sol me despierta muy temprano. Voy al jardín a tocar un rato la quena y luego medito hasta alcanzar mucha tranquilidad y conciencia de mis sensaciones, que incluyen mucho flujo de vibraciones y sonidos agudos. Me acuesto de nuevo. Busco instalar el estado vibracional. La energía se mueve muy marcadamente de arriba abajo y viceversa. En cierto momento percibo que la energía describe un círculo. Entonces la hago girar. [Recuerdo la meta de “Hacer girar la luz” mencionada en El Secreto de la Flor de Oro]. Antes de eso, al enviarla más allá de los  límites de mi cuerpo, trato de deslizarme por esas zonas cubiertas por mi energía. Muevo las piernas como pedaleando. Y también los brazos, como remando. Me surge la duda de si lo estaré hac...

Reacomodar la mano

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Reacomodar la mano, diciembre de 2010 Vengo en taxi. Tomamos por una calle que da a una vía. Parece que no hay salida. Un hombre calvo se aproxima caminando, en actitud amenazante. El taxista retrocede una cuadra, dobla a la derecha y retrocede dos cuadras más. Es de noche. La segunda bocacalle la pasó sin aminorar la marcha ni mirar. Pido protección. Entonces me doy cuenta de que estoy soñando. Pero me doy cuenta como idea, como noción. Energéticamente me falta para “darme cuenta”. Hay un pasaje, escalonado, lleno de niveles intermedios, hasta llegar al nivel de consciencia en el que estoy plenamente consciente de que me encuentro en mi cuerpo astral o psicosoma. Activador: progresiva toma de consciencia a partir de una idea o duda Me observo las manos. En una percepción las veo nítidas y en otra las veo nubladas. Pienso en ver nítido y borroso como una actitud mía. Entonces recuerdo la intención de probar cómo es dejar de respirar, dado que...

Cuatro pasos

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Procedimiento de cuatro pasos Es sabido que si alguien se formula al menos 20 veces por día la Pregunta por la Condición (“¿Estoy soñando?”) no tardará en tener sueños lúcidos (siempre que, al mismo tiempo, tenga un aceptable desarrollo del recuerdo de sus sueños). Ese número marca la superación de un umbral de concentración. Por supuesto, esa pregunta debe ir acompañada por algún tipo de Prueba de Realidad (Por ejemplo, intentar flotar, o atravesarse una mano con el dedo de la otra). Quien practica esta técnica, puede aprovechar esos momentos de alerta, de toma de distancia respecto de su coyuntura de la Vida de Vigilia para sumar otros elementos. Hay uno que quiero destacar especialmente porque tiene efectos generales de salud y contribuye sumamente al objetivo primario de la Percatación en sueños: Procedimiento de cuatro pasos: Primero, me formulo la Pregunta por la Condición; segundo, efectúo la Prueba de Realidad; tercero, Constato la Intencionalidad; cuarto, Retomo e...

Inconciencia pasajera

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Inconciencia pasajera Esa noche me acosté olvidando todo. Ni práctica preparatoria de sueños lúcidos o proyecciones astrales, ni vaso de agua en la mesita, ni recapitulación del día. Fue un sueño inopinado. De pronto estaba ahí, flotando. La montaña, impresionante, enmudecía mis razones. Colores, luces, formas y seres indescriptibles.  Me quise quedar. Si no pensaba, respiraba, me movía, deseaba, rechazaba, podía ser que permaneciera allí eternamente. A lo lejos, entre las maravillas, se recortaba una presencia cuya preeminencia era emocionalmente inapelable. Se acercaba lentamente, y cada acortamiento de distancia era evidente en mi interior, por el gradual incremento de un estado de arrobamiento y éxtasis que ya sabía que era bueno debido al eco de algún recuerdo inveterado... Anhelaba fundirme en placentera inconsciencia pero se intensificaba también lo despabilador. Se fundirían Venus y Marte. Ante tanta magnificencia, plenitud y gracia, ...