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Mundos

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Mundos en el interior de nuestro cuerpo Soñando, me pongo a pensar historias. La historia de la humanidad a partir de ahora. Veo un hombre conversando con una mujer. Claro, digo, ésa era una forma anticuada, se perdía mucho tiempo. Luego el hombre descubrió masivamente cómo comunicarse con bloques de emociones, pensamientos y energía, mucho más rápido…. A continuación hay unas personas ante una mesa, conversando con tablas de etiquetas y números…. Eso es recontra anticuado, me digo, un poco extrañado de que aparezca algo tan anticuado cuando yo estaba con lo otro… Pero sigo pensando… el hombre no quiso ejercer más la violencia y la agresión cuando descubrió la fuente… ¿Cómo llamarla? “Fuente de luz” o “fuente de amor” suena muy trillado…. “fuente multicolor”, es más adecuado… me digo, sin estar totalmente convencido. Me refería a la posibilidad de percibir mundos en el interior de nuestro cuerpo, de ver todo allí, iluminado.

El momento indicado

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El momento es indicado, por Martín Garrofe

Simulación del Dhamma

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Simulación del Dhamma

Mad bouncing, juego para PC

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Mad bouncing Versión para PC Mad bouncing Versión para celular

Las compuertas...

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Las compuertass del dolor y el miedo Hay una similitud entre el dolor y el miedo. Se me ha venido haciendo más clara con el paso del tiempo, hasta configurarse casi una unidad entre ambos afectos.  Ellos contienen compuertas. Y mis deseos de atravesarlas y alcanzar el otro lado, me conducen a perseguir, últimamente, sus huellas. El miedo tiene más aspecto de emoción y el dolor de sensación, pero emociones y sensaciones no pueden ocurrir una sin la otra. Sospecho que en este sentido sólo hay una diferencia de grado. La literatura abunda en historias de prometedoras puertas custodiadas por monstruos y de premios que esperan al término de dolorosos esfuerzos. Meditando tuve la idea de que el cuerpo cumple la función de un espejo, en el que se reflejan, proyectadas, las opacidades de la auto observación del alma. Y lo hacen en forma de alguno de los tres venenos del apego, la aversión y la indiferencia, que se replican como miedo y dolor. La conciencia se mira y se s...

Técnica y sanación

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Me enseñan técnica para permanecer lúcido y me realizan sanación Estoy en una habitación grande, con varias mesas y tres personas sentadas en ellas. No recuerdo cómo me Percato. Les digo que probaré algo que nunca me acuerdo de intentar en sueño lúcido. Me paro y muevo las manos, dispuesto a hacerlo, pero descubro que no recuerdo qué es eso que intentaría. Entonces veo que mi hermano, que estaba durmiendo en una cama, se ha sentado. Está paralizado. El tiempo para él se detuvo y no para nosotros. Lo saludo pero no responde ni nos percibe. Me extraña su rostro diferente y observo sus anteojos, que me parecen extraños. Entonces se me ocurre experimentar apoyando las palmas contra la pared y, al pasar las manos sobre su superficie, va cambiando su textura.  Digo a los presentes: “Compañeros, alguien me podría indicar una forma para durar más tiempo en sueño lúcido?”.  Considerar a los demás soñando lúcido conmigo (o en estado de proyectados) me llevó bastante tiempo en mis...

Atenuación de la eficacia

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Sobre la atenuación de la eficacia de las técnicas            Al ir avanzando en el camino de la lucidez en sueños y proyecciones suele ocurrir que, tras obtener muy buenos resultados con ciertas técnicas, experimentamos la atenuación de su eficacia.  Esto se debe a que las técnicas no reemplazan al progreso en el desarrollo de las virtudes necesarias en el proceso espiritual. El sueño lúcido es un camino. Y, como tal, nos conduce a un sitio, en el que no hay forma de permanecer si no nos hacemos aptos. Es liviano y sutil. El peso y la densidad no son características afines. El peso es el apego, el ego, los vicios. La liviandad son las virtudes. Esa parte pesada no quiere despertar a la conciencia de nuestra condición. Y muchas veces creemos que no nos pertenece. Permanece en sombra para nosotros cuando nos decimos algo por el estilo de “quiero, pero no puedo; lo intento, más no lo logro”. Hay una verdad más profunda: Queremos, pero tam...