Imitando Tensegridad

Imitando Tensegridad

Voy por la vereda, con un palo de escoba tomado de sus extremos con ambas manos. Lo llevo hacia adelante, horizontal, y me lanzo a volar. Al caer pongo los pies, pero lo intento de nuevo con fe y, tras descender un poco, levanto mucho. “¡Entonces estoy proyectado!” Me digo.

Antes de acostarme, luego de hacer Tensegridad, había jugado creando nuevos ejercicios. Entre ellos agitaba las manos como volando con alas anchas y la sensación era muy buena. Este acto espontáneo pudo ser eco de esa práctica, especialmente por lo creativo. No deja de tener su valor simbólico el que usara un palo de escoba, si bien no a la manera tradicional de las brujas.

Vengo con mi madre, y le digo que voy a practicar, pero ella, como si yo fuera un niño pequeño, me dice: “antes tenemos que entrar un rato a casa”. Pero acá me distraigo, protesto.

Toda la experiencia tuvo algo de atmósfera de la época de mi infancia.

Al ver una mesita de madera le digo “voy a probar algo”. Pongo una mano sobre la mesa y la observo. Se vé como en vigilia. Estoy por intentar que se convierta en una araña pero me da miedo, intento que cambie de forma y sigue igual. Ahora estoy de pie. “Este no es mi cuerpo físico, que está en la cama”, me recuerdo, pero lo siento sólido. Me arrojo de cabeza hacia atrás para actuar acorde a esa conciencia, y, efectivamente, no hay dolor. Luego atravieso una pared con decisión. Estoy en otra sala, donde dos niños juegan en el suelo.

No era la primera vez que me arrojaba hacia atrás, para afianzarme en la conciencia de mi condición de proyectado.

Intento atravesaruna parte con pared muy gruesa, y no puedo. Me pregunto si tendré un cierto grado de materialidad real. Entonces vuelvo a la primera pared, intentando esta vez ser más sólido yo, y, efectivamente, si bien entro un poco, no la atravieso. Hay una planta en una maceta. Con la palma de la mano, intentando hacerla sólida, voy empujando un grupo de hojas, que responden al impulso, sin atravesrlas. La consistencia que siento en la planta es como de red, y algo pastosa.

Nuevas prácticas para entrenar la modificación de mi consistencia y sus efectos en la interacción con los objetos del entorno, que bien podían ser meras proyecciones de mi conciencia u otras, elementos del mundo físico, etc.

El niño se levanta y se va yendo, enojado con el niño dueño de casa. Se me ocurre intentar influir en el primero para que se quede, pero me parece poco ético. Entonces practico haciendo sólida mi mano y moviendo un papelito que está en el suelo.

Era válido el cuestionamiento ético.

Medito qué hacer, y practico un ejercicio de tensegridad (que venía practicando en estos días). El primero de la serie “Agitar la energía para el intento”. Lo realizo varias veces, sintiendo mucha energía e intentando captar la diferencia respecto de cuando lo hago en vigilia. Especialmente siento muy continuos los círculos que realizco, como haciendo surcos en el espacio. Al lado de mí hay un ser flaco y alto, que me mira con curiosidad. Me pregunto si realmente me estará captando. Se pone a reproducir el ejercicio que estoy haciendo yo. “Más prueba de que me ve necesito?”, pienso.

Ese inicio de interacción, tal vez por estar mediado por una actividad concreta, podía constituir una buena base para ir ampliando gradualmente la comunicación extrafísica en posteriores experiencias.

Ahora quiero  verificar la presencia del cordón de plata en mi nuca, pero me doy cuenta de que ya estoy captando mi cuerpo físico en la cama, y ya no capto el atnterior. Estoy despierto.




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