Imitando Tensegridad
Imitando Tensegridad Voy por la vereda, con un palo de escoba tomado de sus extremos con ambas manos. Lo llevo hacia adelante, horizontal, y me lanzo a volar. Al caer pongo los pies, pero lo intento de nuevo con fe y, tras descender un poco, levanto mucho. “¡Entonces estoy proyectado!” Me digo. Antes de acostarme, luego de hacer Tensegridad, había jugado creando nuevos ejercicios. Entre ellos agitaba las manos como volando con alas anchas y la sensación era muy buena. Este acto espontáneo pudo ser eco de esa práctica, especialmente por lo creativo. No deja de tener su valor simbólico el que usara un palo de escoba, si bien no a la manera tradicional de las brujas. Vengo con mi madre, y le digo que voy a practicar, pero ella, como si yo fuera un niño pequeño, me dice: “antes tenemos que entrar un rato a casa”. Pero acá me distraigo, protesto. Toda la experiencia tuvo algo de atmósfera de la época de mi infancia. Al ver una mesita de madera le digo “voy a probar algo”. Pongo una ...